La coenzima Q10 es una molécula esencial para la producción de energía en las células, ya que participa en el proceso de respiración celular mediante el cual el organismo transforma los alimentos en energía. Durante este proceso se generan radicales libres, compuestos reactivos que pueden provocar daño en estructuras celulares como proteínas, lípidos o ADN, dando lugar al llamado estrés oxidativo. Este fenómeno está relacionado con distintos desequilibrios, especialmente en el sistema nervioso, la piel y el envejecimiento cutáneo.
En condiciones normales, el organismo dispone de suficientes antioxidantes para neutralizar estos efectos. Sin embargo, en situaciones como inflamación, factores de riesgo cardiovascular, uso de determinados medicamentos, traumatismos, exposición a radiación UV o una actividad física intensa, la producción de radicales libres puede aumentar, haciendo necesario un mayor aporte de sustancias antioxidantes.
La coenzima Q10 se encuentra en mayor concentración en órganos con alta demanda energética, como el corazón, los riñones, el hígado y los músculos, donde desempeña un papel clave tanto en la producción de energía como en la protección frente al daño oxidativo. Sus niveles tienden a disminuir de forma natural con la edad y también pueden verse reducidos por el uso de algunos fármacos, como las estatinas.
Por su parte, la vitamina E actúa como un potente antioxidante que ayuda a proteger las membranas celulares, especialmente en tejidos con alta actividad metabólica como el corazón y los músculos. Contribuye a evitar la oxidación de los ácidos grasos presentes en las membranas y en las lipoproteínas, limitando la acción de los radicales libres. Además, la vitamina E favorece la biodisponibilidad de la coenzima Q10, actuando de forma complementaria con ella para reforzar la protección celular.